La destrucción de la infraestructura eléctrica como crimen de guerra

https://www.researchgate.net/figure/Diagram-of-Electrical-Grid-in-the-Ukraine-6_fig3_334111990

La electricidad es un bien fundamental en nuestra vida diaria. La dependencia que tenemos de la misma es tal que sin ella la vida tal y conocemos desaparecería: el bienestar social, la economía y las comunicaciones dependen enteramente de la electricidad. Es por ello que en tiempos de guerra la infraestructura eléctrica se convierte en objetivo militar. Este hecho se ha constatado firmemente en las dos últimas grandes intervenciones militares que se han efectuado en Europa: el bombardeo de la OTAN sobre la República Federal de Yugoslavia que tuvo lugar entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999 en el marco de la guerra de Kosovo y la invasión rusa de Ucrania que comenzó el 24 de febrero de 2022.

Durante el bombardeo de la OTAN sobre la República Federal de Yugoslavia —compuesta por Serbia y Montenegro— se registraron numerosos ataques contra la infraestructura eléctrica del país. Para ello se utilizaron dos tipos de medios con distinto fin: las bombas de grafito diseñadas específicamente para producir cortocircuitos y causar un daño inmediato pero temporal y los misiles convencionales para la destrucción inmediata e irreversible de la infraestructura atacada. En su campaña aérea la alianza atlántica bombardeó las centrales termoeléctricas Nikola Tesla, Kostolac y Kolubara y dañó o destruyó centros de transformación y líneas eléctricas.

El 24 de febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania elevando a un nuevo nivel la guerra que se estaba desarrollando en el país desde el 2014. El Laboratorio de Investigación Humanitaria de la Yale School of Public Health (HRL) en su último informe —producido como parte del Ukrainian Conflict Observatory que cuenta con la ayuda del Departamento de Estado de EE. UU. y que dispone también del apoyo de la Ukraine Digital Verification Lab (UDVL) de la Fletcher School of Law and Diplomacy— documentó 223 ataques rusos a la infraestructura eléctrica entre el 1 de octubre de 2022 y el 30 de abril de 2023. Según se menciona en el estudio, 66 casos se han verificado «con un alto nivel de confianza» y se han identificado otros 157 incidentes. A partir del 30 de abril del 2023 Rusia ha seguido también efectuando acciones militares contra la infraestructura eléctrica ucraniana, siendo las últimas las registradas a partir del 22 de marzo. En su campaña, el ejército ruso ha destruido o dañado varias centrales termoeléctricas e hidroeléctricas, centros de transformación y líneas eléctricas.

Según el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) se considera como crimen de guerra «dirigir intencionalmente ataques contra bienes civiles, es decir, bienes que no son objetivos militares». Tanto en el caso de la campaña aérea contra la República Federal de Yugoslavia efectuada por la OTAN como en el caso de la invasión rusa de Ucrania los más damnificados por la destrucción de la infraestructura eléctrica fueron y son los civiles.

En el caso de bombardeo efectuado sobre la Federación de Yugoslavia, la OTAN repitió en varias ocasiones que los ataques tenían como objetivo «la infraestructura militar» y que su lucha era contra el entonces presidente Slobodan Milosevic, «no contra el pueblo yugoslavo». A principios de mayo de 1999, en el contexto de un ataque que dejó al 70% de la República Federal de Yugoslavia a oscuras, el portavoz de la OTAN Jamie Shea declaró lo siguiente: «El hecho de que se apagaran las luces en el 70% del país muestra que la OTAN ahora tiene el dedo en el interruptor de la luz. Podemos apagar la energía cuando lo necesitemos y cuando queramos». Los ataques sumieron en la oscuridad varias veces a la capital serbia, Belgrado, y a ciudades como Nis y Novi Sad. Muchos otros lugares también sufrieron apagones. Millones de personas quedaron sin electricidad y sufrieron escasez de agua durante largos periodos de tiempo por las acciones armadas de la alianza. Ningún oficial de la OTAN fue denunciado o juzgado por la CPI por crímenes de guerra por estos
hechos

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En el caso de la campaña rusa en Ucrania, según el informe elaborado por el HRL, las «distribuciones geoespaciales y temporales de estos incidentes, junto con las declaraciones sobre los ataques de funcionarios públicos y medios de comunicación patrocinados por el Estado en Rusia, parecen consistentes con un esfuerzo generalizado y sistemático para paralizar la vital infraestructura de generación y transmisión de electricidad en toda Ucrania». En el informe se denuncia que «los incidentes se distribuyen en una abrumadora mayoría de las provincias de Ucrania, incluidas zonas muy alejadas de los frentes de combate». En consecuencia, muchas ciudades y localidades a lo largo y ancho de Ucrania, y, por ende, millones de personas, han sufrido prolongados apagones y privaciones desde el inicio de la ofensiva contra la infraestructura eléctrica del país. A raíz de los acontecimientos, el 5 de marzo de 2024, la CPI emitió órdenes de arresto para dos oficiales militares rusos de alto rango. Según el tribunal, los dos acusados «son presuntamente responsables del crimen de guerra de dirigir ataques contra objetivos civiles (artículo 8(2)(b)(ii) del Estatuto de Roma) y del crimen de guerra de causar daños incidentales excesivos a civiles o daños a objetivos civiles (artículo 8(2)(b)(iv) del Estatuto de Roma), así como del crimen de lesa humanidad de actos inhumanos en virtud del artículo 7(1)(k) del Estatuto de Roma». Según la CPI existen motivos razonables para creer que los dos sospechosos son responsables de los ataques con misiles llevados a cabo contra la infraestructura eléctrica ucraniana por las fuerzas bajo su mando desde al menos el 10 de octubre de 2022 hasta al menos el 9 de marzo de 2023. El tribunal afirma que, durante este período, «se produjo una supuesta campaña de ataques contra numerosas centrales eléctricas y subestaciones, llevada a cabo por las fuerzas armadas rusas en múltiples lugares de Ucrania».

Nota final: Este artículo está dedicado a todos los trabajadores del sector eléctrico que han perdido su vida, han sufrido heridas o han tenido que realizar su labor en condiciones aún más duras a causa de la guerra sea cual sea su causa.

Oier Zeberio

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