Guerra, comercio y divisas, una realidad con muchas caras.

RENBINBI
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f4/Renminbi1ban_1yuan.jpg

Desde hace unos años, y más pronunciadamente desde la nueva fase de la guerra de Ucrania, la palabra “desdolarización” se está haciendo conocida. Este concepto hace referencia a la pérdida de la referencialidad, real, supuesta o hipotética, del dólar como moneda universal de intercambio. Hay interpretaciones para todos los gustos sobre este fenómeno, desde quienes pronostican el fin inmediato de la preponderancia del dólar como Augusto Zamora, así como quienes pronostican que ese declive será cuestión de décadas, como hace Rafael Poch.


Algunos interpretan este fenómeno como algo aparejado a una transferencia de hegemonía y vaticinan el ascenso del yuan, otros ven que la (todavía hipotética) caída del dólar no traerá un reemplazo por otra “medida de unidad universal”; sino una proliferación de divisas. Sin embargo, la mayoría de las lecturas sí que coincide en un punto, entender este fenómeno con la diversificación del comercio, sobre todo en cuanto a materias primas y energía se refiere.

¿Estamos ante un fenómeno tan “lineal” o de “suma cero” como parece? ¿Cómo se entrecruzan diversos intereses y factores?

Debo decir que no soy un experto en este tema, por tanto, este artículo debe entenderse más como una “apertura de camino” que un “cierre definitivo”. Aun así, creo que el tema merece atención; sobre todo porque es algo conectado a la situación actual a largo plazo (la hipotética desdolarización), como la derivada de febrero de 2022 (guerra entre Rusia y Ucrania, sanciones a Rusia y la consiguiente diversificación del comercio exterior ruso hacia China e India, principalmente).

El escritor argentino Ignacio Montes de Oca advirtió en Twitter de algunos problemas comerciales que han ocurrido entre Rusia e India en diciembre de 2023: Rusia se negaba a recibir rupias a cambio del petróleo que exportaba a India, y por tanto India no aceptaba descargas de bancos rusos. La prensa especializada ya hablaba de este problema, pero mucho antes de diciembre de 2023. Una de las claves del éxito del nuevo keynesianismo ruso se ha atribuído a su capacidad de diversificar sus exportaciones, pero aquí tampoco es todo “lineal”.

La venta de energía rusa a India se ha realizado sobre todo en rupias, hasta un punto en el que Rusia ha acumulado un volumen de rupias fuera de lo común (Business Insider y Bloomberg hablan de un millardo de rupias cada mes en las reservas rusas.
En principio, la acumulación de una única divisa no-nacional en manos de uno no es del todo positiva, a no ser que se quiera especular contra esa divisa, como ocurrió con las operaciones en los 90 contra la libra esterlina y el bhat tailandés que catapultaron a George Soros a la fama internacional. Sin embargo, no es esa la situación entre Rusia e India. El problema concreto que ahora tiene Rusia es que no encuentra salida para estas rupias (que se encuentran físicamente en bancos sitos en India) para la importación de otros productos, no consigue ponerlos en circulación. En 2022 gran parte del rearme ruso se hizo en rupias (el mismo ministerio de defensa ruso dijo que en ese año cinco billones y medio de rupias fueron invertidos en armas). Pero esa vía parece que se ha agotado y siguen acumulando rupias, y eso genera tensiones en la fluctuación entre el rublo y la rupia: en enero de 2024 se dio el tope del rublo frente a la rupia, coincidiendo con el tope de inflación en Rusia. En septiembre de 2023 –coincidiendo con la presidencia india del G20- Lavrov ya anunció la reinversión de Rusia en áreas de la economía india para dar una salida a ese stock de rupias, “sobre todo en infraestructuras” como dice el economista indio Ashwani Mahajan. Sin embargo esas declaraciones fueron en septiembre y el problema sigue persistiendo. Otra solución sería la repatriación a bancos rusos de las rupias indias, pero para ello, según palabras de Lavrov, deberían convertir las rupias a otras divisas. Es difícil encontrar un “cliente” que pueda absorber ese volumen (aun en parte), sobre todo en la situación que está Rusia. Una solución sería el yuan chino, pero vista la “yuanización” de las relaciones bilaterales entre Rusia y China (de momento, el yuan sigue siendo el mayor volumen en las reservas rusas; un tercio del total), no es automático que China quiera desprenderse de más yuanes. También hay que tener en cuenta la soterrada rivalidad entre las dos potencias asiáticas, no parece que India quiera fortalecer tampoco la moneda china. Por otro lado, la política intervencionista del Banco de India sobre los bancos indios -sobre todo si las reservas son en la moneda nacional-, que en parte bien por la “tradición” de la balanza comercial negativa de India, no facilitan esas operaciones. Parece que un intermediario serán los Emiratos Árabes Unidos y su sistema de “crédito islámico”; algo que explica en parte la aproximación de los Estados del Golfo Arábigo al bloque BRICS.

Otro problema derivado es el uso de estándares diferentes de barriles de petróleo. Rusia ha comenzado a utilizar la medida del barril Sokol (“mi energía, mis condiciones”), pero muchos de sus clientes prefieren el Brent. Entre el proceso de desdolarización parcial, y la hegemonía, todavía vigente, del dólar, las contradicciones afloran: ¿prefieres una moneda, medida, etcétera, hegemónica pero en declive o una minoritaria pero en ascenso? Las respuestas no son siempre del todo claras. No podemos alargarnos en esto, pero anotemos una cosa relacionada con lo que comentamos; la gobernadora del Banco Central Ruso, Elvira Nabiullina conectó (en diciembre de 2023) la adquisición de más divisas extranjeras por parte de Rusia a la subida del precio del petróleo a 88-90 dólares por barril Brent, que actualmente está a ochenta. Una subida del precio, entiende Nabiullina, puede desbloquear la situación para Rusia (mientras que India es partidaria de los precios bajos: con ello revende gasolina a Europa y EEUU). Habrá que poner atención a esta situación.

Tampoco en el bloque atlantista la situación es del todo clara. Se ve una depreciación de sus monedas respecto a las monedas asiáticas (a la par de una apreciación del dólar frente al euro). Ha sido muy comentado y hablado la preminencia del yuan como moneda en las transacciones sinorrusas. Pero no sólo ha ocurrido ahí: por ejemplo, Pakistán compra también crudo ruso en yuanes, mientras que hasta ahora lo hacía en dólares, como bien advierte Imran Khalid. La economista china Yuefen Li apunta también a la reducción de la economía productiva de EEUU como una de esas razones.

No son sólo los comentaristas del “Sur Global” quienes hablan de la desdolarización: un informe del Banco Central Europeo, realidad por Maurizio Michael Habib y Arnaud Mehi, daba cuenta de una pérdida de referencialidad (que no desplome) del dólar como moneda-medida universal y el auge del yuan, sobre todo en bonos de deuda. En enero de 2024, Niels Graham y Hung Tran, del Atlantic Council advirtieron que el renminbi o “Moneda del pueblo” 1 chino ofrecía condiciones más ventajosas para las transacciones “a corto”.

Estos autores concluyen que la “desdolarización” no es sólo consecuencia de decisiones políticas de dirigentes políticos, sino también un asunto “puramente económico” (si aceptamos la diferencia entre política y economía que suelen hacer estas instituciones neoliberales). Sin embargo febrero de 2022, según estos autores, sí hizo efecto sobre la supremacía del dólar: el precio del interés del préstamo en dólares se ha disparado desde esa fecha.

Graham y Tran apuntan a otro factor: que el uso del yuan/renminbi en los indicadores de transacciones internacionales puede estar infravalorado porque no tienen en cuenta las transacciones directas entre Estados o el uso de esta moneda como pago de compensación.
Un indicador de ello es Brasil, que si bien su mayor volumen de reservas sigue siendo el dólar, su Banco Central ha anunciado una cámara de compensación para el renminbi.*

Y sobre todo, hay otra variable que no se ha tenido en cuenta: el viraje hacia la moneda digital por parte de todos los actores, bien por la revolución tecnológica, bien como resultado de la guerra y la necesidad de “canales alternativos”. Un dato: Joseph Wilkins de Markets Insider, dijo en septiembre de 2023 que “el 93% de las autoridades monetarias ya están pensando en establecer una versión digital de sus monedas”. La República Popular de China ya ha tomado la delantera aquí: existe ya el yuan digital. Si bien este viraje no implica de por sí la “caída de Occidente” ni nada por el estilo –también los países occidentales utilizan este instrumento-, quien más tiene que perder en este “cambio de normas” es quien dominaba en el marco de las anteriores normas. Hay varios factores para ello: uno de ellos es el equilibrio de la supremacía tecnológica, mayor ahora que cuando se establecido el dólar como moneda-medida universal.

Lo segundo, precisamente el mismo cambio de normas, a medida de que las monedas digitales soberanas vayan ganando preminencia pueden establecer plataformas entre ellas para facilitar y regular el intercambio; esto es, hacer la labor que el sistema Swift ha hecho en la banaca tradicional, pero por supuesto, con otro equilibrio de poder (hay países que ya están haciéndose a esta situación: Sean Lee, de Forbes, aseguró en mayo de 2023 que los bancos de China, Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes ya habían creado una plataforma común para facilitar el intercambio en este tipo de divisas). Otro, la posible vuelta al proteccionismo, o el efecto de “nuevo comienzo desde cero” (esto es, la relativización de la supremacía histórica del dólar). Pero hay más factores que han cimentado la supremacía del dólar que pueden ser relativizados en este nuevo escenario. Por ejemplo, un informe del FMI de octubre de 2023 anunciaba que la moneda digital iba a traer un mayor control de los Bancos Centrales sobre las divisas (al contrario de lo que parezca). Ello puede traer que las potencias hasta ahora llamadas (incluso despectivamente como “intervencionistas” –hasta ahora en control sobre el cambio del yuan ha sido apuntado como una de las razones de por qué el renminbi no ha sido más utilizado en transacciones o en reservas- puedan salir ganando (a tener que reorientar las “librecambistas” su tradicional política de atracción de inversiones y divisas enarbolando precisamente la ausencia de controles; además de una subida de tipos de interés y el fin del crédito bajo). Por cierto, se mismo informe ya hablaba del “declive del índice de dolarización” (más que de “desdolarización”) como una realidad. Y hay más, tanto este informe como notas de prensa que hablan de este fenómeno (por ejemplo, el del citado Joseph Wilkins) citan como consecuencia la des-criptoízación, esto es, la pérdida d influencia de monedas como el bitcoin, debido a la competencia. Esto puede anunciar posibles efectos negativos sobre inversores y Estados que han invertido en, han producido o han utilizado como canal de intercambio monedas como el bitcoin (Kazajstán, Bhután y El Salvador como ejemplos paradigmáticos).

Habrá que ver el alcance y la duración de estos movimientos de fondo, en este artículo nos hemos limitado a dar unas claves. Guerra, comercio y divisas están estrechamente relacionadas, y este problema complejo debe ser observado por todas las caras que ofrece. Cuando se habla de “multipolaridad”, también hay que hablar de la diversidad de agendas e intereses (no necesariamente cohesionados en un bloque “antagonista”) que afloran; así como la conducta de cada estado en sus diferentes “polos” de influencia.

* Renminbi es el nombre oficial de la divisa china, mientras que yuan es la unidad básica o monetaria del renminbi. El término “yuan” es más conocido por ser el nombre de la moneda básica física, y debido a que se ha generalizado su uso debido a ello, pero renminbi hace referencia a un concepto más amplio.

Jon Kortazar-Billelabeitia

Esta entrada ha sido publicada en Nuestras Claves y etiquetada como , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *