El secuestro de barcos en el Mar Rojo y la dependencia estratégica de la economía internacional.

Bab-el-Mandeb huti attack https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:2023_Israel%E2%80%93Hamas_war_-_Bab-el-Mandeb.svg

A lo largo de la historia las rutas marítimas han sido para las grandes potencias elementos de gran importancia desde el punto de vista económico y geoestratégico. Por ejemplo, cabe
recordar que el control de los mares permitió a Gran Bretaña ejercer una hegemonía global antes de verse superado por la supremacía norteamericana, por ello, la estabilidad de las rutas marítimas comerciales siempre ha sido determinantes para aspectos clave de la economía y la política. Aunque hoy en día pudiera creerse que las rutas marítimas no tienen la relevancia que tenían cuando reinaban los grandes imperios, la realidad nos demuestra una vez más que determinados elementos continúan siendo claves en la política y la economía global.

La Guerra de Gaza iniciada en octubre de 2023 volvía a dejar en evidencia la espiral de violencia y la realidad tan compleja en la que históricamente ha estado inmersa la zona. A día de hoy, Oriente Medio es un polvorín sujeto a las iniciativas y agendas de los distintos actores que operan en los países de la zona. Esta realidad se ha hecho patente, ya que la actual guerra, a diferencia de otras ocasiones, ha desatado las respuestas inauditas de los actores que operan en distintos países de Oriente Medio y cuyo principal nexo es la oposición frontal a la política de Israel. Una de las imprevisibles consecuencias del estallido de las hostilidades ha sido el secuestro de barcos y el ataques a buques con bandera israelí o cuyos dueños son ciudadanos esa nacionalidad, protagonizado por los rebeldes yemeníes en el Mar Rojo. Esta acción que a priori pudiera parecer irrelevante, se produce en uno de los cuellos de botella principales del comercio internacional y está alterado la estabilidad de la economía mundial todavía enfrascada en combatir el aumento de la inflación y en gestionar las consecuencias económicas de la Guerra de Ucrania.

Los ataques hutíes se han producido en El Estrecho de Bab-el Mandel de 32 kilómetros de
ancho y 112 km de largo, franqueado por las fronteras marítimas de Yibuti, Yemen y Eritrea y que separa el Golfo de Adén y el Mar Rojo. Esta ruta conecta directamente con el Canal de Suez, permitiendo a los barcos de mercancías llegar al mar Mediterráneo y acceder a puertos europeos. Solo para hacernos una idea de la magnitud de esta ruta, diariamente pasan una media de 4.5 millones de barriles de petróleo y por este estrecho circula el 8% de la exportación global de gas natural licuado. La magnitud de esta ruta se comprende mejor cuando entendemos que la conexión Golfo de Adén- Mar Rojo- Canal de Suez es la principal ruta de entrada a Europa de los productos fabricados en Asia y supone un 20% del comercio mundial.

Debido a los ataques hutíes algunas grandes navieras como Maersk han decidido suspender sus operaciones en el Mar Rojo mientras se mantengan las hostilidades, optando cambiar de ruta y por atravesar el Cabo de Buena Esperanza. Esta medida alarga el tiempo del transporte de mercancías y por consiguiente, se incrementan los costes del transporte marítimo. A fecha de hoy, la navegación por el Mar Rojo se habría reducido hasta un 30%, a la espera de que más navieras puedan optar por cambiar sus rutas logísticas, un mayor aumento del precio de los productos e hidrocarburos importados de Asia e incluso un fenómeno de desabastecimiento de ciertos productos.

Aunque la atención mediática se centre en los acontecimiento en Gaza, del episodio del Mar Rojo se pueden extraer diversas conclusiones. La primera, que la economía y la geopolítica van unidas de la mano y con el estallido de los conflictos internacionales esta relación se hace más patente. La segunda, la interconexión económica está tan desarrollada que el secuestro de un barco en Oriente Medio puede provocar (a modo de efecto mariposa) el aumento del precio de los combustibles y los productos a escala global.

La tercera, el control de la rutas marítimas sigue siendo indispensable para la economía, la logística y el comercio internacional. Por último, que los países desarrollados, principalmente los europeos, son terriblemente dependientes de lo que se produce y exporta en distintos países asiáticos, generando una evidente vulnerabilidad económica para las economías productivas de estos estados.

Borja Macías Urbano

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