Artsaj, víctima de la limpieza étnica y la doble moral occidental (Parte I)

Fuente: https://www.amerikayidzayn.com/a/6880067.html
Autor: VoA, Dominio Público

El 19 de septiembre, las fuerzas armadas de Azerbaiyán comenzaron una ofensiva relámpago contra la autoproclamada República de Artsaj. Stepanakert se rindió 24 horas después. El gobierno de la República de Armenia y el primer ministro del país, Nikol Pashinian, observaron el desmoronamiento de las instituciones vecinas.

Mientras, parte de la población, sumida en el más absoluto desconcierto, denunció que se habría producido una traición. ¿Por qué no ha habido una respuesta por parte de la República de Armenia? Por un lado, es posible que se quisiera evitar un derramamiento de sangre que se alargara en el tiempo, y que se tradujera, probablemente, en perder igualmente el territorio.

Por otro lado, es posible que terceras potencias hayan tenido que ver también con el desenlace final. Armenia, aunque históricamente haya sido aliada de Rusia, en los últimos años se ha alejado de esta última y ha reforzado su relación con varios países occidentales, tales como EE. UU. o Francia. Teniendo en cuenta que Rusia es una potencia influyente en Artsaj, es posible que EE. UU. y otros países occidentales hayan empujado a la República de Armenia a decantarse por abandonar a la autoproclamada República de Artsaj.

La última y decisiva operación azerí se define como el final en una serie de acciones militares que comenzaron en 2020 por parte de Bakú para recuperar el control de la región del Alto Karabaj. Y es que desde la caída de la Unión Soviética, Armenia y Azerbaiyán han estado luchando por el control de la región, poblada principalmente por armenios, pero reconocida internacionalmente como parte de Azerbaiyán.

A la ofensiva final sobre Artsaj le ha precedido un bloqueo atroz dirigido desde Bakú que comenzó el pasado 12 de diciembre de 2022, cuando los azerbaiyanos cortaron la única carretera que conecta el enclave con la Republica de Armenia. Víctimas de la escasez de agua y alimentos y recursos esenciales como la electricidad, el gas y las medicinas, los armenios de Artsaj han sufrido en silencio durante meses ante la pasividad internacional.

La autoproclamada República erigida en los años 90 que protegía a los armenios del Artsaj ha dejado existir, y los armenios han empezado a huir en masa empujados por el miedo y el rechazo a la asimilación. El 27 de septiembre ya se contabilizaban 42.500 refugiados en la Republica de Armenia, algo más de la cuarta parte de los armenios que viven en Artsaj.

Los armenios temen las represalias de las fuerzas armadas azeríes. Lo cierto es que el antiarmenismo está muy extendido en Azerbaiyán, existe constancia de brutales crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas de Azerbaiyán en las distintas operaciones militares efectuadas en la región durante y desde la guerra de 2020 y existen evidencias de ataques contra la población civil desde el 2020.

A día de hoy, existen informes no confirmados relacionados con la situación que se ha generado después de la operación del pasado martes que denuncian el asesinato de civiles en aldeas aisladas que no han sido evacuadas y todo tipo de vulneraciones de los derechos humanos básicos.

Oier Zeberio Maiztegi

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