17 claves y una solución sobre un antes y un después del 7 de octubre de 2023 en Palestina

PALESTINA1946 https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b4/Palestina_1946.jpg/220px-Palestina_1946.jpg

El judaísmo Los judíos no son ningún pueblo, raza o nación dispersa en la diáspora. El judaísmo es una religión monoteísta, multiétnica y multicultural basada en el antiguo testamento bíblico, extendida en el planeta, como el cristianismo o el islam, y con unos 15 millones de adeptos en el mundo (alrededor de 7 millones en Palestina y 8 en el resto del mundo (la mayoría en EEUU).

Los judíos se proclaman semitas, pero muy pocos lo son. Se reivindican, por vía maternal[1], presuntos descendientes de los semitas que poblaban Palestina en los periodos explicitados en el Antiguo Testamento bíblico, pero lo cierto es que los seguidores de la religión judía son de múltiples orígenes étnicos y nacionales. Hay más de 71 tipos étnicos diferentes identificados entre los judíos: askenazíes originarios de Europa Central y Oriental; sefardíes, de la Península Ibérica; mafrebines, del Magreb bereber; falashas, de Etiopía; abayudada, de Uganda; gruzim o georgianos; hindúes, griegos, italianos, chinos, japoneses, persas; mizrajíes, sirios, bagdadíes y teimaníes del mundo árabe…

Paradójicamente, son estos últimos los que pudieran definirse como semitas. Tan semitas como los árabes musulmanes, cristianos o ateos residentes en Palestina, los palestinos, que, a día de hoy, sin ser judíos padecen el antisemitismo sionista por el hecho de ser árabes.

La persecución Los celos y el resentimiento que sentían los gentiles porque los judíos superasen a los cristianos en el mundo mercantil fue una de las claves por las que surge el mal llamado “antisemitismo”.

La manipulación de ese victimismo derivado de los históricos pogromos indiscriminados contra las personas de religión judaica se originaron por motivos de confrontación de clase y no tanto por racismo o persecución nacional.

El victimismo Por lo tanto, el odio anti-judío (mal llamado antisemita) pasó a ser, por el hecho de ser genérico, hacia todos los judíos, y este fue el mejor combustible para el movimiento sionista, vital incluso para su supervivencia y desarrollo.

A pesar de que es imposible sostener que el antisemitismo fuera lo único que contribuyó a la subida del sionismo, al menos en Europa occidental el antisemitismo fue y es el más fuerte agitador de los asuntos sionistas

Los orígenes del sionismo El sionismo es un constructo ideológico que aprovecha la histórica persecución de clase contra los judíos para vertebrar una propuesta absurda de construir un estado para todos los judíos del mundo en las bíblicas y por lo tanto míticas, tierras de Sión o Palestina.

El sionismo como constructo ideológico de finales del siglo XIX, coetáneo al renacimiento de los nacionalismos europeos, se constriñe a una lógica mítica basada en textos “sagrados”, con los que justifica la existencia del “pueblo de Israel”, en combinación con las categorías políticas que vertebran el discurso nacionalista romántico de finales del XIX, base del contemporáneo Estado-nación vigente

De hecho, podemos concluir así que el sionismo es un constructo que pese a su propia naturaleza ideológica artificial, trata de adaptar su doctrina a los fundamentos básicos del nacionalismo, tanto como en lo que relaciona al principio de la soberanía nacional, (que mantendría la idea de que la nación es la única base legítima para el Estado y el que respecta el principio de nacionalidad -que sostendría la idea de que cada nación debe formar su propio Estado, con el hecho de que las fronteras de dicho ente debieran coincidir con las de la nación, con objeto de homologarse y legitimar, de algún modo, la correlación entre sus declarados objetivos doctrinales y su praxis colonial real.

Balfour Pero en 1917, la Declaración de Balfour fue el aldabonazo legitimador que incitó a los marginales sectores sionistas más activos a articular acciones que permitieran hacer notar su presencia en Palestina, mediante la llegada ilegal de activistas que alterasen el statu quo, derivado de la transferencia, gracias al Mandato de la Sociedad de Naciones, de la tutela de Palestina a la autoridad de ocupación británica

Durante la década de los años 20 y 30, los mencionados grupos sionistas, organizados de modo paramilitar en la Haganah, orquestaron un proceso de colonización para-estatal de Palestina, ideologizando a los minoritarios oriundos semitas judíos, para ir creando asentamientos o Kibutz sionistas y hostigando a la mayoritaria, pero bajo autoridad  británica, población semita árabe de Palestina

Pero no será hasta entrados los años 30 del siglo XX, cuando el sionismo adopte una posición inédita, que pese a su marginalidad le permitirá, de modo perverso, acceder a articular una actividad política determinante.

Perversiones La Haavara (un pacto secreto entre sionistas y nazis) fue el mecanismo para activar la lógica perversa de lograr “vaciar” de judíos Alemania enviándolos a Palestina. Para ello, era necesario e imprescindible hostigar a los judíos asimilados, ciudadanos nacionales alemanes de religión judía y clara identidad nacional alemana, con la esperanza de que las restricciones, la represión y el apartheid les impulsase a aceptar las condiciones de la Haavara y “migrar a Sión”.

Mientras el 95% de los judíos alemanes se sentían alemanes, los sionistas (un 3%) colaboraban con los nacional-socialistas en el atosigamiento de los judíos asimilados. Todos acabaron en el gas o en las fosas comunes de los Einsatzgrüpen de las SS..

Como paradoja, en la década de los 30, la Alemania nazi fue el estado que más invirtió en Palestina, pese a estar ocupada por los británicos.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la Shoah, el sionismo, falto de cargo de culpabilidad alguna pese a su colaboración con la segregación masiva mortal de millones de judíos europeos, acometió, sin sonrojo alguno, con la consiguiente victimización del judaísmo. Aprovechando el impacto brutal que supuso en la opinión pública internacional el descubrimiento de los campos de exterminio, logró que su teorizado y blandido proyecto estratégico, la fundación en Palestina de un Estado Sionista llamado Israel, fuera el hecho crucial que permitiera emprender después con las conquistas coloniales que lograran vertebrar el sueño de Theodor Herzl.

El estado Para Herzl, Eretz Israel (del Eúfrates al Nilo) debía ser un elemento trascendental desde la perspectiva geopolítica. Un bastión avanzado del Occidente civilizado respecto a la salvaje Asia. Hoy en boca de Netanyahu y demás líderes sionistas judíos y no judíos como Pilar Rahola o decenas de tertulian@s, opinador@s e influencers. Visto lo visto, acertó de pleno. Hoy en día Israel es un actor geopolítico trascendental a nivel de Oriente Medio y también en el horizonte mundial, verdadero baluarte de Occidente ante “Asia”.

A finales del siglo XIX Inglaterra era lo que hoy es Estados Unidos, y decía Herzl:

“Diez millones de judíos tendrán todos a Inglaterra en el corazón, si mediante esa acción se convierte en la potencia protectora del pueblo judío. De un golpe, Inglaterra tendrá diez millones de súbditos secretos pero leales, activos en todas las clases sociales de todo el mundo. Ante una señal, todos ellos se pondrán al servicio de la nación magnánima que da una ayuda largamente deseada. Inglaterra tendrá diez millones de agentes para su grandeza y su influencia. Y todo el efecto de esta clase de cosas generalmente se difunde de lo político a lo económico”

Neocolonialismo Mientras en el mundo germinaban los procesos de descolonización, en Palestina el sionismo logra que se reconozca un estado judío. Aprovechando la mala conciencia mundial tras el Holocausto y mediante la presión terrorista contra los británicos y los árabes logran el hito de proclamar el primer estado religioso del mundo.

Todos los líderes históricos de sionismo, desde Jaim Weizman a GoldaMeir pasando por Simon Peres, Menachem Begin, Itzak Rabin, Ben Gurión o Ariel Sharon convergen en el pensamiento “jabotinskyano”: “No hay alternativa, los palestinos deben ceder la tierra para los judíos. Ningún autóctono abandona su tierra por voluntad propia, por lo tanto debemos utilizar la fuerza, para expulsar a los palestinos”. Son cientos las citas que proclaman sin rubor el deseo de construir un Israel solo para judíos y solo de judíos. Bebe Netanyahu solo sigue el mismo guión con la misma determinación.

“Tenemos que prepararnos para llevar la ofensiva. Nuestro objetivo es aplastar a Líbano, Transjordania, y Siria. El punto débil es el Líbano porque el Régimen musulmán es artificial y nos será fácil minarlo. Tenemos que implantar ahí un estado cristiano y entonces aplastaremos a la Legión árabe, eliminaremos Transjordania, Siria caerá en nuestras manos y luego bombardearemos Port Said y el Sinaí (Ben Gurión, 1978)”.

Moshe Dayan nos recordaba también que: “Tómese la Declaración americana de Independencia. No hace mención alguna a los límites territoriales. No estamos obligados a fijar límite alguno a nuestro estado (Dayan, 1967)”.

Ariel Sharón en su entrevista con Amos Oz en 1982 o Benjamín Netanyahu recientemente acusando al Muftí de Jerusalem de promotor del Holocausto blanqueando al nazismo, también han explicitado sin complejos la idea teórica de lo que debía ser Israel:

“Si nuestros deliciosos padres en vez de escribir obras sobre el amor del género humano, en vez de ir hacia las cámara de gas cantando «Escucha, Israel», si hubieran venido aquí, si -y no se caiga de la silla- hubieran masacrado a seis millones de árabes, o incluso nada más que un milloncillo, ¿qué habría pasado? Seguramente se habrían escrito sobre ellos dos o tres páginas poco agradables en los libros de historia, se les habría calificado con todo tipo de adjetivos, pero ahora nos encontraríamos aquí, un pueblo de veinte, veinticinco millones de habitantes

La nakba Nakba es un término árabe que significa “catástrofe” o “desastre” en dicho idioma. Se trata de la limpieza étnica que acometieron los sionistas en la fundación del estado de Israel 1946/1948. 780 000 árabes fueron expulsados de Palestina, de sus casas y propiedades y miles fueron asesinados

A la despoblación y destrucción de más de 500 pueblos palestinos por las fuerzas armadas israelíes y el posterior borrado geográfico de toda referencia árabe, se sumó la denegación del derecho palestino al retorno, la creación de refugiados palestinos permanentes y la “desintegración de la sociedad palestina”.

Casi seis millones (entre refugiados y descendientes) de palestinos malviven refugiados en Siria, Líbano, Jordania Túnez, Egipto… desde 1948. La expulsión por la fuerza o desplazamiento obligatorio de la población autóctona palestina se incrementó tras la Guerra de los seis días en 500.000 refugiados más.

En caso de que se abriera alguna puerta al retorno la existencia de Israel como Estado judío se vería seriamente comprometida desde el punto de vista demográfico, dado que la población árabe se convertiría en mayoritaria en Israel.

Un estado racista por ley En 2018 se aprobó la Ley Fundamental de Israel, una suerte de Constitución, en la destacan entre otros los siguiente conceptos:

1-A: La tierra de Israel es la patria histórica del pueblo judío sobre la cual se estableció el Estado de Israel.

Es decir, declara solemnemente la exclusividad de la territorialidad de Palestina para “los judíos” en alusión a todos los judíos del mundo, sionistas o no, que pueden ser israelíes sólo por profesar el judaísmo

1-B: Israel es el estado-nación del pueblo judío, en el cual se realiza su derecho natural a la autodeterminación cultural, religiosa e histórica.

O sea que el Estado es exclusivo de “los judíos”. El resto de habitantes; árabes, drusos, beduinos, musulmanes, cristianos… carecen de derechos de ciudadanía y del derecho de autodeterminación, ya sea personal o colectivo.

1-C: El derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el estado de Israel es exclusivo del pueblo judío.

Al igual que con la imposición de la capitalidad en Jerusalén, respecto a los símbolos estatales y el idioma oficial, la exclusividad y la segregación subsiguiente se evidencian de modo claro, siendo todos exclusivamente sionistas y hebraicos, erigiéndose como referente de todos los judíos del mundo (sean sionistas o no), y animándolos a “regresar” a Israel a “promover los asentamientos como “valor nacional” y consolidarlos”.

Los árabes Los árabes de Palestina son plurales. Hay cientos de asociaciones y partidos que articulan en condiciones antidemocráticas derivadas de la ocupación un universo vivo y vigoroso. Políticamente las nuevas generaciones han sido capaces de orquestar dinámicas unitarias que han superado las lógicas fratricidas de antaño.

Si bien es cierto que Israel permitió la articulación de Hamas mediante el regreso del Jeque Yasin desde Arabia Saudí con la intención de socavar el liderazgo de Al Fatah y la Izquierda palestina en las Intifadas y la dirección del proceso de liberación (OLP), es indiscutible el reconocimiento de que la Autoridad Nacional Palestina derivada de los Acuerdos de Oslo en 1994 ha sido un ente corrupto devaluado que por su inercia colaboracionista ha permitido la hegemonía de los islamistas en Gaza.

Así si bien en Cisjordania Hamas no lidera los grupos de resistencia, bien es cierto que Hamas es el estado palestino en Gaza. De ahí que sea importante señalar que uno de los cambios trascendentales que ha permitido vislumbrar la operación “Inundación de Al Aksa” ha sido la coordinación y cooperación de las fuerzas resistentes. Tanto Hamas con Ezzedim al Qasem, como las Brigadas Al Quds de la Yihad islámica como las milicias marxistas del Frente Popular y del Frente democrático como otros actores menores han demostrado que pese al ninguneo de los analistas occidentales forman parte de un coordinado Frente Nacional Unificado.

La impunidad Desde 1948 Israel nunca ha cumplido una sola resolución de Naciones Unidas. Son casi una treintena de resoluciones que condenan la deriva colonialista de Israel haciendo caso omiso a las condiciones de su acta fundacional.

El Estado sionista nunca ha sido sancionado, bloqueado, embargado pese a que en esas resoluciones se tipifican hechos que en otros ámbitos internacionales han derivado en las consecuencias en-numeradas.

La gran arma de Israel no es su bomba atómica o su ejército, es su impunidad. La impunidad que le permite seguir colonizando tierras, vulnerando los derechos humanos, que le son ajenas.

La resistencia La mayor arma del pueblo palestino es su supremacía moral. En virtud de un constructo artificial impuesto decenas de generaciones han sido depauperadas, expoliadas, expulsadas, y asesinadas. Las estadísticas comparativas de muertes en Palestina entre sionistas y palestinos es nítida, es determinante.

Las nuevas generaciones que crecen en un mundo global no son capaces de ser sumisas a una realidad de pobreza, falta de expectativas y nula libertad. Gaza y Cisjordania son dos prisiones al aire libre en un mundo global interconectado.

Por eso los acontecimientos de estas semanas demuestran que esa generación milenial ha dicho basta. Nuevas formas de organización, nuevos esquemas de relaciones, superación del sectarismo, nuevas capacidades logísticas. Esta vez se puede evidenciar un punto de inflexión en la deriva que acontecía en los Territorios Ocupados. Quizá el dantesco escenario de Gaza es la imagen del escenario más insufrible que puedan soportar, pero la operación Inundación de Al Aksa ha subido la moral de un pueblo que mal moría en el olvido y la desesperación.

La arrogancia La operación Inundación de Al Aksa ha sido un aldabonazo que ha dejado en shock a todo el Estado sionista. En un día festivo y simbólico (Yon Kipur) toda el aura de seguridad que había logrado transmitir el estado israelí cae hecho añicos.

La convivencia durante décadas de una política de seguridad basada en la represión y la extensión de colonias ante aborígenes inermes, con una arrogante pretensión, derivada de la impunidad antes descrita, de mantener un status quo unilateral de imposición inequívoca ha desaparecido.

Israel nunca pretendió la paz. Aprovechó los “procesos de paz” para implementar sus políticas colonizadoras y represivas con la consciencia absoluta de que nadie les iba a contradecir.

Dividió a sus interlocutores, los criminalizó y empleó los periodos negociadores para readecuar sus estrategias.

La sociedad israelí y especialmente los colonos se sentían respaldados por un estado que realmente tiene los pies de barro.

La arrogancia era tan pornográfica que además de construir kibutzes, auténticos vergeles de lujo a dos kilómetros del Gueto de Gaza, durante los bombardeos de la aviación sionista, los colonos se citaban para “ver el espectáculo” en alegres pitnicks

La corrupción política y la mediocridad de los dirigentes, abducidos por el discurso más extremista de la ultraderecha sionista estaban tapados por una imagen de eficacia y confort derivados de la políticas de seguridad.

Occidente La impunidad sionista solo viene legitimada por EEUU y la Unión Europea. Al margen del color de los partidos gobernantes, nunca ha existido por parte de estos países la determinación de exigir a Israel el cumplimiento, si acaso, de las resoluciones de Naciones Unidas.

Israel nunca ha sido apercibido ni sancionado por sus excesos en el ámbito de los Derechos Humanos a diferencia de una larga lista de países que sufren sanciones, embargos y bloqueos por parte de Occidente.

No solo eso. El reconocimiento unilateral por parte de la Administración Trump de Jerusalén como capital de Israel y de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán sirio en 2017 fueron la legitimación de las políticas expansivas y colonizadoras del sionismo gobernante.

La posición respecto a Israel de la coalición atlántica y sus aliados determina de modo definitivo la imposibilidad de una salida definitiva a probablemente uno de los conflictos más complejos del planeta.

El silencio El mutismo informativo sobre Palestina ha sido uno de los ejes sobre los que se ha anestesiado a gran parte de la opinión pública mundial, pero especialmente la europea y las norteamericanas. El atronador silencio sobre la sangría diaria de palestinos de los últimos meses ha demostrado que si no hubiese habido un ataque como el que acometió la resistencia gazatí el 7 de octubre, el conflicto palestino seguiría cerrado en el cajón de los “conflictos crónicos olvidados de baja intensidad”.

Las inmensas movilizaciones que se están produciendo estos días en gran parte del planeta demuestran que millones de personas aborrecen la vehemente actitud genocida de Israel. Pese a ello muchos gobiernos que se jactan de su superioridad moral y democrática pero que no dudan en utilizar el doble rasero para gestionar, en función de intereses espurios, sus relaciones internacionales descuidan el mandato popular y desarrollan políticas inversas a la exigencia del clamor ciudadano.

Nunca digas nunca Hamas Hamas, el Movimiento para la resistencia islámica, es un grupo suní que fue promocionado por Israel y financiado por Arabia Saudí en 1987, coincidiendo con la 1ªintifada (que obligó a una negociación que fructificó con los Acuerdos de Madrid/Oslo), para dividir y debilitar a la OLP, una coalición laica que regía la resistencia.

Vinculado al movimiento de los Hermanos Musulmanes se implantó rápidamente en Gaza, dadas las circunstancias de penuria, gracias a su capacidad económica y una inmensa red social de servicio público.

Hamas fue constituyendo, en cierto modo, un estado dentro del ·estado”. La Autoridad Nacional Palestina, desde Ramallah en Cisjordania ha tratado históricamente de evitarlo por todos los medios. Confrontaron en Gaza (2007) y siempre buscó evitar la expansión de Hamas a Cisjordania.

La ANP, desde la muerte por envenenamiento de Arafat en 2004, entró en una dinámica colaborativa con Israel y sucumbió a la inoperancia burocrática y la corrupción.

Hamas gano las elecciones parlamentarias en 2006 y de facto se encastillo en Gaza, no reconociendo autoridad alguna de la ANP en ese territorio.

El “gobierno” gazatí de Hamas hostigó Israel con un discurso belicista, muy popular ante la crisis política de la ANP, incrementando sus capacidades operativas poco a poco hasta que en 2008 por enésima vez Israel desarrollo la operación “Plomo Fundido” bombardeando el Getto.

En 2011 Hamas decidió, despreciando el apoyo histórico de Siria a Resistencia palestina, apoyar a los grupos suníes que orquestaron. de la mano de Occidente y los países del Golfo, además de Israel, la involución terrorista contra el gobierno de Siria. La terrible batalla inter-palestina en el campo de refugiados palestinos de Yarmouk en Damasco fue la prueba viva de los propósitos de Hamas.

Tras la derrota de sus patrocinados Hamas se plegó en Gaza y tras una “travesía por el desierto” recuperó sus relaciones con el gobierno sirio en 2019.

Desde entonces mientras la Yihad islámica hostigaba a los israelíes Hamas se mantenía en silencio. Ahora entendemos porqué.

El inaudito acercamiento de Hamas a Siria y por ende a Irán y Hebollah (suníes árabes junto a persas chiíes y árabes chiíes, puro aceite en el agua), ha permitido un avance decisivo en ámbitos logísticos y militares de la Resistencia.

Pero además, los efectos de las políticas de conciliación de China en el Golfo, la pacificación de Yemen, el giro de Arabia Saudí hacia los BRICS alejándose de EEUU… un nuevo escenario de colaboración inédito se abre en un contexto de fuertes convulsiones geopolíticas a nivel mundial.

Es en ese contexto de nuevas alianzas en el que se debe encuadrar la operación Inundación de Al Aksa. Por primera vez Hamas coopera con el resto de grupos en un Frente Unificado Nacional, y por primera vez desde 1948 Israel ha sufrido un ataque que además de dejarlo en shock, ha desnudado, por su esperada reacción, su ADN colonial y genocida

La solución Como hemos visto, la clave explicativa del conflicto no es religiosa (aunque evidentemente tiene efectos sobre la convivencia), es meramente política y territorial.

La esencia fundacional e ideológica del Estado de Israel y de todos los dirigentes sionistas es incompatible con la paz, la concordia y la convivencia.

El problema radica en el Sionismo como ideología totalitaria, racista y colonizadora. Es por lo tanto lo que hay que despejar de la ecuación.

La solución de los dos estados implementada en Oslo es papel mojado. Su inviabilidad, si ya de por si era difícil de implementar con un estado palestino sin continuidad territorial (Gaza/Cisjordania) reside sobre todo en la actitud de Israel incrementando las colonias, cegando pozos de agua, destruyendo plantaciones, derribando viviendas y expulsando a sus legítimos moradores para ocuparlas con colonos recién llegados del extranjero y ninguneando a toda autoridad palestina legitimada por aquellos acuerdos, por no hablar del Getto de Gaza y su injustificable situación permanente.

La solución radica por lo tanto en la imposición de una salida democrática basada en el derecho de autodeterminación de los palestinos (ya sean árabes, judíos, cristianos o ateos) con la intención de que se articule un único estado de palestina multi-confesional y democrático).

La erradicación del Sionismo (como en su día se hizo con el nazismo) como ideología totalitaria, la disolución de partidos sionistas, la remoción de los colonos, junto a la restitución de las incautaciones a sus legítimos propietarios y el regreso de los refugiados deben ser las pautas que articulen la vía de resolución.

El papel de la comunidad internacional es vital y nada de esto será viable sin un cambio prisma y un compromiso definitivo con los Derechos Humanos y los Derechos de los pueblos, en este caso el palestino.

De momento no existe otra alternativa viable, y muy a pesar de las miles de vidas que están siendo destruidas parece que de momento Occidente y Estados Unidos en particular tienen la llave. Quizá la situación extrema que se ha generado sirva para que el enconamiento propicie un escenario de inflexión. Quizá la multilateralidad emergente (como ha sido en el caso de Yemen) articule vías de contención y resolución. Aun así la situación es extrema y exige una implicación de todos y todas para exigir políticas resolutivas a nuestros propios gobiernos.

Desde el 7 de octubre de 2023 nada será igual en Asia Occidental.

Gabirel Ezkurdia Arteaga

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Una respuesta en “17 claves y una solución sobre un antes y un después del 7 de octubre de 2023 en Palestina

  1. alba granada north africa dijo:

    No es correcto lo que dice sobre hamas

    Oficialmente Hamas nació el 15 /12/ 1987; sus raíces se remontan a la década de los años 40 del XX como heredera del Movimiento Hermanos Musulmanes, que habían canalizado sus posiciones políticas hacia la causa palestina mediante otras organizaciones suyas como “Movimiento de la Lucha Islámica” y “Almurabitun en la Tierra del Ascenso”. La evolución negativa de la Causa Palestina desde 1948 y el auge del islamismo en la región medioriental condicionaron la aparición de Hamas, como un proyecto palestino islámico y yehadista, para hacerle frente al proyecto sionista sobre la base de nuevas bases, acorde a los cambios escenificados en el conflicto.

    Empezó la lucha armada contra los militares sionista en los territorios ocupados en 1967 y desarrolló dos formas principales: el apresamiento de soldados y la guerra de los cuchillos contra los militares desde 1990. La masacre de la mezquita Alibrahimi (en Alkhalil/Hebrón) en febrero de 1994 perpetrada por un colono sionista, Baruch Goldstein (30 muertos y 100 heridas) bajo la protección del ejército sionista, hizo que Hamas declarara una guerra total contra la ocupación y ampliara su rango para abarcar a todo colono israelita en la tierra árabe de Palestina.

    https://albagranadanorthafrica.wordpress.com/2023/10/14/la-agresion-imperialsionista-al-pueblo-arabe-palestino-no-empieza-en-1948-y-hamas-no-es-una-creacion-israeli/

    LEER TAMBIEN STEFANO MAURO

    RELACIÓN ENTRE EL FRENTE POPULAR PARA LA LIBERACIÓN DE PALESTINA (FPLP) Y EL ISLAMISMO POLÍTICO PALESTINO- POR STEFANO MAURO ( IT/FR/ESP)

    » Es una ecuación: donde hay ocupación, hay resistencia. No puede ser de otra manera, cuando estás oprimido, resistes” Leila Khaled

    “Es necesario entender, por ejemplo, cómo el Partido Comunista Libanés forma alianzas con Hezbolá, o cómo el Frente Popular Marxista para la Liberación de Palestina (FPLP) trabaja a menudo con Hamás o la Jihad Islámica, y cuestionar política y metodológicamente estas nuevas realidades.« Texto en el enlace:

    https://albagranadanorthafrica.wordpress.com/2023/11/02/relation-entre-le-front-populaire-de-liberation-de-la-palestine-et-lislamisme-politique-palestinien-stefano-mauro/

    https://albagranadanorthafrica.wordpress.com/2023/11/08/y-dios-creo-a-hamas-en-el-septimo-dia/

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